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El deber de proteger el medio ambiente

La protección del medio ambiente implica derechos pero también deberes. El deber de cuidar el medio ambiente significa que todos deben contribuir, a su nivel, a la conservación, protección y restauración de la integridad del ecosistema terrestre.

 

Este deber se aplica a los Estados y a los actores no estatales, incluidas las empresas y los particulares. El alcance y el contenido de esta obligación dependen de la entidad de que se trate: cada entidad debe hacer su parte según sus capacidades. Todos tenemos un papel que desempeñar para mantener la Tierra sana y próspera.

Como individuos, debemos monitorear y ser conscientes de nuestro impacto en el medio ambiente y hacer todo lo posible por preservar la naturaleza, los ecosistemas, el aire que respiramos, el agua que bebemos y la tierra que utilizamos. Las empresas y otras entidades jurídicas también deben evaluar continuamente el impacto de sus actividades en el medio ambiente y evitar cualquier daño ambiental.

Este principio ha sido reconocido en varias ocasiones. La Declaración de Estocolmo de 1972 hace referencia al deber de cuidar el medio ambiente en su principio número 2, el cual señala que los recursos naturales “deberán salvaguardarse en beneficio de las generaciones presentes y futuras mediante una cuidadosa planificación o gestión, según corresponda”.


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